DISCURSO PRONUNCIADO EN LA CENA ANIVERSARIO DE LOS 20 AÑOS DEL CUERPO DE ADMINISTRADORES GUBERNAMENTALES POR EL COORDINADOR GENERAL DEL CUERPO DE ADMINISTRADORES GUBERNAMENTALES, A.G. LIC. V. DANIEL PIEMONTE.

AGOSTO 19 DE 2005.

Asociación de Administradores Gubernamentales

* Dr. Raúl Ricardo Alfonsín,
* Sr Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Juan Carlos Maqueda,
* Señor Diputado Nacional Alfredo Atanasof,
* Señores Secretarios de Estado,
* Autoridades Nacionales
* Señor Secretario General de Unión Personal Civil de la Nación,
* Autoridades del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
* Amigos y Colegas:

Para hablar de la existencia y perduración del Cuerpo de Administradores Gubernamentales resulta insoslayable asociarlo al retorno a la democracia, a las grandes expectativas y esperanza de restauración del sistema republicano que se suscitaron en el pueblo argentino después de que el final de la etapa de las dictaduras militares dotara de un carácter imperioso a la restauración de un régimen constitucional.

Constituyó un componente medular para el proyecto inicial del Cuerpo, la idea de extender la democratización al conjunto de la administración pública, que no quedara detenida en el nivel ‘político’ y que en algunos nichos las burocracias permanentes no se mantuvieran incólumes en las prácticas autoritarias que venían desarrollando.

Su mentor, el Profesor Jorge Roulet expresaba: “Los queremos comprometidos con la democracia como estilo de vida cotidiano….”, y el entonces Presidente de la República, Dr. Raúl Alfonsín decía: “los graduados servirán en su inmensa mayoría a los gobiernos democráticos que vendrán después del mío”. Previsiones sobre la pervivencia de las libertades públicas y el no retorno a regímenes dictatoriales que felizmente se cumplieron.

La conciencia de una administración pública afectada por décadas de inestabilidad y discontinuidades, pero sobre todo desquiciada por el trauma dictatorial, sus represiones y sus ‘leyes de prescindibilidad’, animaba el impulso renovador que encarnaban los hombres que gestaron el Cuerpo.

La convocatoria a profesionales de una generación postergada en el ejercicio de los derechos civiles, a través de rigurosos procesos de selección con doble base de reclutamiento entre funcionarios de la Administración Pública y profesionales externos a la misma, luego de atravesar un exigente y prolongado curso de formación, fue un rasgo originario y fundante del Cuerpo, que se mantuvo inmodificado a lo largo de las cuatro convocatorias efectuadas hasta ahora.

Se garantizó así la transparencia de los procedimientos de selección y la ausencia de influencias externas de cualquier tipo. La aptitud, la capacitación en la que los aspectos técnicos y administrativos ocupaban un lugar relevante junto a las temáticas políticas y sociales y el esfuerzo personal fueron las únicas bases válidas para el acceso y la integración en el mismo.

Con certeza el criterio equitativo e imparcial en la selección y la pareja búsqueda de excelencia en la formación, han sido los factores fundamentales para que el Cuerpo de Administradores Gubernamentales haya mantenido continuidad mas allá de los cambios de gobierno y de las distintas orientaciones actuantes, y para que sus miembros desarrollaran múltiples funciones en los más variados ámbitos estatales del país.

La primera promoción de Ags se graduó a fines de 1987. La segunda en el año 1988. Los Ags. tuvieron la desventaja relativa de que su ingreso efectivo a la función pública se produjo muy poco antes de la salida de la gestión del gobierno que había alentado y materializado su creación. Sin embargo, los administradores fueron asignados a destinos de relevancia en las diferentes jurisdicciones del estado nacional.

En resumen, la experiencia de los dos primeros años del Cuerpo se desarrolló en medio de una importante crisis económica y política, pese a lo cual los Administradores pudieron desarrollar sus actividades con éxito. En la etapa final del gobierno los Administradores trabajaron con esfuerzo en documentar las acciones que se estaban llevando a cabo en las jurisdicciones a los efectos de que los funcionarios políticos entrantes vieran facilitadas sus primeras tareas de gobierno.

Estas acciones permitieron el reconocimiento del Cuerpo por funcionarios tanto políticos como de la administración que pudieron apreciar en la práctica la valía profesional de un Cuerpo de estas características, en circunstancias de mucha presión e incertidumbre.

El cambio de gobierno a mediados de 1989 representó el comienzo de la reestructuración profunda del conjunto del Estado Nacional, signada por el achicamiento y las privatizaciones. La especificidad de la gerencia pública era minusvalorada. Tendía a debilitarse la figura del administrador e incluso del gerente público para convertir la labor en la empresa privada como criterio casi único de comprobación de capacidad. Los Administradores Gubernamentales debieron afrontar su consolidación profesional e institucional con un nuevo gobierno, en esas difíciles condiciones. Con todo, este proceso no fue homogéneo ni unívoco, e iniciativas como la implantación del SINAPA marcharon en el sentido de la profesionalización de la administración pública.

Entre las acciones que los administradores desarrollaron cabe mencionar la creación de la Asociación de Administradores Gubernamentales en 1990, de orden profesional, en cuyo ámbito se lanzó la revista Aportes como una vía de inserción en el debate acerca de la problemática sobre estado, sociedad y administración pública. Más tarde se abrió el CEPAS, un centro de producción de conocimientos y discusión sobre la misma problemática.

En el año 1990 ingresó la tercera promoción y en 1992 se convocó la cuarta y hasta ahora última promoción, que egresó en el año 1995.

Durante los 90” los Ags. se desempeñaron en la definición e implantación del SINAPA, en los organismos de coordinación de la reforma estatal y en un vasto conjunto de organismos. En el nuevo marco creado por las privatizaciones y la reforma estatal, participaron en procesos de transformación organizacional, tanto en el nivel nacional, como provincial o municipal, desempeñándose en variadas funciones, en un horizonte estatal que había abandonado los supuestos de Estado benefactor para asumir la idea de un estado regulador. Esta tarea les permitió obtener reconocimiento de políticos, funcionarios, referentes académicos y de otras organizaciones que continuaron demandando su asistencia.

La Reforma Constitucional de 1994 y la creación de la Jefatura de Gabinete de Ministros proporcionó un nuevo ámbito de actuación para el Cuerpo, al crearse una instancia específica de coordinación general de la administración pública, que poseía potencialidades de articulación con la naturaleza y el modo de actuación de los administradores gubernamentales, posibilidad que se fortalecería años después cuando el Cuerpo pasó a depender directamente del Jefe de Gabinete de Ministros.

La frustrada gestión del gobierno que asumió en 1999, marcó un momento de particular inestabilidad para los Ags y una amenaza para la existencia misma del Cuerpo. Se llegó a insinuar normativamente su reestructuración, y se lo incluyó en el programa de ‘retiro voluntario’, mecanismo de achicamiento cuyo funcionamiento práctico derivó, una vez más, en que el estado pague altas sumas en concepto de indemnización para desprenderse de sus mejores cuadros, resignando calidad institucional. Este programa provocó el alejamiento de veintiocho Ags.

Merece destacarse, sin embargo, que la amplia mayoría de los administradores optaron por continuar en el Cuerpo pese a la amenaza, intentando instrumentar las políticas que el gobierno había definido como prioritarias en esa etapa, tales como el déficit cero y los programas de modernización de la administración. Pero debieron empeñarse en ejercer la legítima defensa de sus intereses laborales y profesionales, para lo cual tuvieron incontables apoyos solidarios proporcionados por personas provenientes de los Partidos Políticos y de diversas organizaciones civiles.

Todos ellos merecen nuestra gratitud permanente, muy especialmente el Dr. Raúl Alfonsín, a quién hoy tenemos con nosotros, una vez más, que demostró una gran coherencia conceptual y humana, en su esfuerzo de persuasión para que el Cuerpo continuara vigente.

La crisis de diciembre de 2001 marcó un parteaguas y el inicio de otra etapa de características ‘refundacionales’. El Cuerpo de Ags., a comienzos de 2002, con la asunción del gobierno de transición, fue reubicado en dependencia directa del Jefe de Gabinete de Ministros, cumpliendo así una demanda hasta ese momento postergada, como modo de colocarlo en línea con las políticas estratégicas para el Estado.

En este período el Cuerpo contó con mucho respeto profesional para desarrollar su labor.

El Cuerpo colaboró desde el inicio en la difícil tarea de recuperación institucional de una sociedad y un estado que se hallaban jaqueados por una crisis muy profunda. Entre ellas destaca la participación en las instancias de Diálogo Argentino coordinadas desde la propia Jefatura de Gabinete, así como la creación del Observatorio de Políticas Públicas, que se encuentra en condiciones ya de editar las dos primeras publicaciones.

Por iniciativa de su asociación profesional organizó, conjuntamente con la Asociación de Estudios en Administración Pública, tres Congresos Argentinos de Administración Pública, entre 2001 y 2005, centrados en el debate de las grandes líneas conceptuales que atraviesan el rol del Estado en la actualidad.

La misma línea de progresiva recuperación prosiguió luego de la asunción del actual Presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner, con inserción de Ags. en instituciones en proceso de reordenamiento como el PAMI, la Universidad Nacional de Buenos Aires o el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, así como la paralela experiencia en la Intervención Federal que efectuó el Estado Nacional sobre la Provincia de Santiago del Estero.

Por su origen y pertenencia al Poder Ejecutivo Nacional, los Ags. suelen ser relacionados primordialmente con ese poder y es cierto que han tenido una fuerte presencia en ese ámbito, en la Presidencia de la Nación, en los diferentes Ministerios, en la Jefatura de Gabinete de Ministros a partir de su creación, y en las Secretarías directamente dependientes de la Presidencia de la Nación.

Sin embargo, su campo de acción se ha extendido por las más vastas expresiones estatales. Se han desempeñado en el Poder Legislativo y Judicial Nacional, en Entes Descentralizados y Empresas Públicas, en Entes Públicos no Estatales como el PAMI, en las Universidades Nacionales. Ha habido y hay Ags. destinados en los Estados Provinciales y en algunos casos en Municipios.

Configuraron así una presencia multiforme y polifuncional, muchas veces asociada a la solución de situaciones de crisis de los orígenes más variados; desde la mengua de confiabilidad de un determinado sector de la administración hasta la prevención, mitigación y atención de problemáticas vinculadas a catástrofes naturales.

El sistema de rotación mediante el que se desempeñan es único en su tipo, y aúna la permanencia en el estado con el cambio de un organismo a otro, asociándose el desarrollo de conocimiento y la experiencia integradora sobre la administración pública con el contacto directo en las distintas jurisdicciones.

A dos décadas de actuación, tenemos hoy Ags. que se han desempeñado, sin excepciones, por múltiples organismos, con tareas a menudo sustantivamente diferentes entre sí. Un tipo de trayectoria difícil de encontrar, que contribuye, además, a la conformación de un sentido de pertenencia y lealtad del Administrador Gubernamental con el Estado en su conjunto, sin afinidades predominantes, y mucho menos exclusivas, con un determinado sector o rama del mismo.

Otro rasgo destacable ha sido la capacidad de trabajo en equipo, con preeminencia de las conformaciones de tipo horizontal, sin jerarquías preestablecidas operando en su interior, lo que ha enriquecido los enfoques y desarrollado su ductilidad.

No hay muchos ejemplos de continuidad de proyectos institucionales en los últimos años de historia argentina. La del Cuerpo no ha sido el fruto del azar, sino de quienes apostaron a lo largo de estos años a la aptitud, capacitación y experiencia de los Administradores Gubernamentales, y en gran medida de los propios Ags. que pusieron sus conocimientos, su capacidad de trabajo, su creatividad, al servicio de la función pública.

En ese cuadro ocupa un lugar no menor el empeño que se colocó en preservar la amplitud, imparcialidad y transparencia de los procesos de selección de las cuatro promociones que ingresaron al Cuerpo, convirtiendo esa modalidad en una fuente de legitimidad indiscutible, y en basamento de una fortaleza institucional que permitió sortear crisis y acciones hostiles.

Es hoy hora de valoración retrospectiva y proyección al futuro, con los matices y críticas que haya que producir del enfoque original con el que se creó el Cuerpo. La historia reciente de Argentina nos invita a pensar en la ‘productividad’ de las crisis, en la necesidad de superarlas con actitud de desarrollo creador, y en consecuencia a que el aparato estatal juegue un rol importante en ese sentido, sin desentenderse de las demandas e impulsos que partan del conjunto social, dejando de lado la mitología del ‘estado mínimo’.

A la hora de pensar en el desarrollo del Cuerpo de aquí en adelante, más allá de algunas cuestiones coyunturales pendientes, hay ciertas ideas y propuestas formuladas en estos años, que quedaron momentáneamente relegadas, las cuales merecen ser rediscutidas con miras a su puesta en práctica.

La convocatoria de nuevos cursos de formación de administradores gubernamentales que le den continuidad a la carrera, es sin duda un buen punto de partida desde donde debatir los desafíos que la época plantea a los funcionarios públicos. Atendiendo necesidades perentorias del servicio público, vinculadas por ejemplo a la generación de un funcionariado apto para los procesos de integración regional y continental.

Seguramente se generarán en el futuro próximo oportunidades para examinar reflexivamente diversos canales de desarrollo del Cuerpo para enfrentar, no solo en la coyuntura sino en el mediano y largo plazo, la gran tarea de reestructuración del estado que ha quedado pendiente y que se renueva en forma permanente.

Los Administradores Gubernamentales se hallan asociados, por su creación y evolución posterior, a la instauración de un renovado ideal de democracia, que fortalezca y profundice sus contenidos con miras al nuevo siglo que hemos comenzado a andar. A partir de esos valores básicos, el objetivo del Cuerpo debe ser enriquecer su inserción en la administración, profundizando su accionar en la gestión estratégica de las políticas públicas, en el decurso de la reformulación de las relaciones entre el estado y la sociedad que se están colocando progresivamente en el orden del día.

Por ello es que los integrantes del Cuerpo, como mujeres y hombres del Estado, renovamos hoy nuestras expectativas y afrontamos el presente y el porvenir con los valores y la mística de origen intactos, con la experiencia acumulada y con la esperanza perenne de contribuir a profundizar este proceso de recuperación institucional para que se oriente cada vez más a mejorar la calidad de vida de todos los argentinos.

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