DISCURSO 25 AÑOS

Introducción de forma….

Les agradezco a todos los que han venido esta noche para acompañarnos en nuestro cumpleaños. No es habitual cumplir años para muchas instituciones jóvenes argentinas, por eso hoy tenemos varias razones para celebrar en la conmemoración de nuestros primeros 25 años.

En primer lugar celebramos una idea. Una idea sobre el Estado. Una más entre tantas otras. Pero con la particularidad de que esta idea tiene carnadura, si me permiten jugar con las palabras: ha tomado cuerpo, está aquí presente hoy, es tangible, concreta.

Una idea que fue concebida cuando la patria cumplía 175 años, de la mano del retorno a la democracia y de la recuperación de lo público del siniestro secreto privado de los ámbitos de la dictadura, que coincidió con la reconquista simbólica y territorial de los espacios abiertos.

Una idea que se proponía extender la democratización a la administración pública, que le oponía transparencia a la opacidad, que reivindicaba la participación y los concursos frente a las elecciones basadas en la sospecha o en las lealtades dudosas, que consagraba el pluralismo ideológico y disciplinario frente a la autocracia, que convocaba al compromiso republicano y democrático frente al acatamiento y al silencio por miedo.

Nuestra segunda celebración es entonces por el compromiso. El compromiso con la decisión popular como nuestra máxima instancia de mando. Nuestro compromiso con la legitimidad de la política, que en nuestro sistema es quien representa esa decisión soberana. Nuestro compromiso con el Gobierno constituido por elección de la ciudadanía, porque es quien debe conducir las políticas públicas y el Estado. Nuestro compromiso con el Estado que es quien tiene la enorme responsabilidad de intermediar intereses, de ejecutar las políticas que buscan la equidad en un sistema que genera, en su propio decurso, tantas diferencias e injusticias sociales.

Celebramos también nuestra vocación, nuestra decisión y nuestra convicción de ser funcionarios públicos, servidores públicos, asumidas cuando éramos jóvenes con ansias de transformación y sostenidas a lo largo de estos 25 años. Con la certeza de que los intereses sectoriales deben articularse pero no deben permear al Estado, porque si esto sucede, si los funcionarios nos convirtiéramos en gerentes de esos intereses, el Estado no cumpliría con sus funciones. Y sabemos, por experiencia social, que si el Estado no acierta el sistema cruje, que si el Estado fracasa el sistema fracasa. En el punto máximo de esta tensión, sin Estado no hay sistema, por lo menos tal y como lo conocemos.

Y como sostuvimos nuestra pertenencia al Estado como funcionarios públicos en los momentos en que serlo era motivo de escarnio, podemos estar muy satisfechos en los tiempos actuales, en los cuales celebramos asistir a la recuperación conceptual y práctica del rol del Estado.

En él celebramos nuestras rutinas cotidianas y burocráticas en las que intentamos dejar nuestra huella, pero también celebramos nuestros hitos de excepcionalidad, porque hemos trabajado para cada cambio de Gobierno, en las crisis institucionales, en las intervenciones federales; hemos colaborado en el proceso de Reforma de la Constitución Nacional de 1994 y en todos los procesos de reforma y de modernización, nos ha tocado trabajar en medio de profundas transformaciones políticas e ideológicas, de cambios de paradigmas, del derrumbe del Estado al que le consagramos nuestra vida profesional y también, y por suerte, en función de la recuperación y de la puesta en valor del mismo.

En lo personal me ha tocado, en estos últimos años, la responsabilidad y el orgullo de ejercer la función de Coordinador General del Cuerpo de Administradores Gubernamentales, ratificado en la confianza por el Sr. Secretario de la Gestión Pública, Dr. Juan Manuel Abal Medina, para cuya gestión desarrollo mi labor. He recogido en todo este tiempo la gratitud y el reconocimiento de la inmensa mayoría de los funcionarios políticos con los cuales los A.G. se desempeñan, muchos de los cuales se han hecho presentes hoy acá.

En estos últimos años de Gobierno los AG hemos incrementado nuestra participación en cargos de responsabilidad, hecho que explicamos por la consolidación y experiencia alcanzadas por el Cuerpo, pero también, y fundamentalmente, por la recuperación política del sector público para el dinamismo social. Estamos orgullosos y agradecidos por el reconocimiento y por la confianza puesta en nosotros y esperamos responder a las expectativas, cosa que en lo personal descuento porque también me consta la enorme vocación de todos y cada uno de mis compañeros.

Para finalizar, ustedes me han escuchado repetir varias veces la palabra compromiso en estos minutos. Quiero ahora decirla una vez más para reafirmar que hoy, 25 años después del ingreso a nuestro primer curso de formación, los hombres y mujeres maduros que conformamos este joven pero ya también veterano cuerpo de funcionarios, conservamos cierta mística indómita que nos mantiene con las mismas ganas de transformar la realidad, los mismos sueños y el mismo compromiso de entonces. Muchas gracias.

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